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jueves, 31 de julio de 2014

animales en casa con niños

Tener animales en casa me parece una experiencia muy enriquecedora para todos. Por ejemplo;

  • La convivencia con las mascotas contribuye a que los niños aprendan valores positivos como el respeto hacia los animales , amistad y a la vida.
  • Crea sentido de responsabilidad 
  • Promueve la comunicación . 
  • Desarrollan en el niño la sensación de ser siempre aceptado y querido.
Y en nuestro caso, con cobayas;
  •  Son animales dóciles y amistosos, fáciles de coger y acariciar, siendo muy extraño que lleguen a morder a sus dueños.
  • Su tamaño pequeño permite que la zona destinada a ellos , evidentemente sea menor,
  • Su dieta y alimentación es económica y sencilla. Pienso, fruta, verdura y heno.
  • No requieren ningún tipo de vacunación y no suelen tener problemas de enfermedades.
  • Son animales limpios por naturaleza, por lo que con una bandeja con arena, o viruta de madera se pueden mantener sin olores.


He de confesar que no les hace mucho caso, con el gato interactuaba muchísimo más. Se buscaban a todas horas, dormían juntos, jugaban y corrían...
Jaume ha echado en falta a Xavi, que por si no lo sabíais nuestra gata un día desapareció y ya no ha vuelto.
 

Yo sigo pensando que mi suegra en un despiste subió a la terraza comunitaria a por la ropa y el gato se coló por la puerta para bajar al portal.
Pasé unas semanas horrorosas porque salía a buscarla por los parques y descampados más cercanos.
Al pasar una semana me encontré una gata con el mismo pelaje en la carretera.  Tuve que parar y bajar para comprobar si era ella. Estoy al 90% segura de que sí, pero mi esperanza mantiene que, aunque sea  un gato que nunca ha pisado la calle habrá tenido suerte y seguirá viva, tal vez hambrienta pero con vida.

El caso es que al no tener al gato en casa, dejé permanentemente a los cobayas sueltos en la terraza,
No suelen salir ni ensuciar, hacen sus cosas en una bandeja y me silban cuando me escuchan entrar en casa.
Si les pongo la mano viene a saludarme me olisquean y se van.

Me encanta verlas dar brincos y echar a correr contentas de que no tener la presión del gato merodeando. Nunca les hizo nada, pero evidentemente Xavi era un gato y Pepa y Jordi eran cobayas, no hay más que hablar.

El caso es que un Pepa y Jordi han sido papas, de cinco inesperados cobayas.
He separado a Jordi del resto y lo suelto sólo cuando paso un ratito con ellos. Jaume se lleva a Jordi ( el marrón ) muchas veces a ver la tele. Se queda quietecito y tan a gustito.




Me gustan mucho los animales, pero me gusta que estén en su sitio. ES decir, no creo que una galería sea un lugar apropiado para estos conejitos. Aunque les doy hierba fresca y fruta y están suelto y protegidos...
 ES como los gatos o los perros. Yo soy de las que como vean una caja de gatitos recién nacidos en un contenedor, me los llevo a casa. Y me desvivo hasta encontrarles un hogar.

Pero he de reconocer que es un martirio, porque son visitas al veterinario ... es acondicionarles un espacio de tu casa... y son discusiones con mi marido por supuesto.

ES una rueda que no acaba nunca. UN gato en una casa puede estar como un rey, pero no experimentara la sensación de arañar el tronco de un árbol o dar un brinco para cazar una mariposa, se adaptara egoístamente al horario de las personas y no al que le per toca.

NO digo que no sea cruel, sino egoísta tenerle como un peluche por capricho de los hijos o de los adultos.

Antes cuando tenia la gran suerte de vivir en el campo, disfrute de poder acoger muchos animales, darles un plato de comer y un cobijo cuando hacia frio, pero estaban en absoluta libertad.

Cuanto echo de menos poder vivir en el campo otra vez!!

2 comentarios:

  1. mucha razón..opino como tu!
    jo, siento mucho lo de tu gata!
    muchos besitos

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  2. Qué penita lo de la gata, oye... A mí también me gustaría vivir en el campo (pero cerca de la ciudad, eso sí, jajaja). Besotes!!!

    ResponderEliminar

me encantará saber tu opinión...