Aborto. El proceso, primera parte.

RESUMEN

El viernes fuí a urgencias por un sangrado. Me mandaron reposo. 
El sábado el dolor era insoportable , me retorcía tumbada y manché rosado claro.
El domingo manché durante la tarde y tenía pinchazos bajo vientre.
El lunes fuí a urgencias por un sangrado intenso. Me dijeron que ya no había latido , hacía casi un mes que había dejado de crecer. 


Nunca escuché su latido fuerte, para cuando me enteré que estaba embarazada , la primera vez que fuí a urgencias, me dijeron que era muy pequeño. Ahí ya estaba segura que la fecha que me daban ellos no me cuadraba con mi calendario.
Seguramente en ese momento ya no estaba creciendo... igual en ese momento dejó de vivir.... Y lo tuve conmigo arropando una ilusión en mis entrañas.

Me tomé Misofar el lunes por la tarde, en la consulta del ginecólogo pero  no fué hasta la mañana siguiente sobre las nueve y media cuando empezó la expulsión.
El padre de mi hijo se fué a trabajar y a mitad de mañana cuando ya no podía más, le llamé sin fuerzas para que acudiera a casa.

Pensé en ponerme una peli y quedarme en el sofá, pero la primera contracción vino muy rápido y a continuación un chorro de sangre incontrolable. Era brutal, caian trozos muy bestias del tamaño del dedo gordo, mientras me retorcía intentando acordarme de respirar. Probé de pie, sentada, de cuclillas...

Estuve como unas 3 horas y media . Apenas salí del baño, apilé unas toallas sobre el cubo de la ropa y las apretaba cuando venía la contracciónQuería ser fuerte y aguantar un poco más... pero tenía miedo y  llamé a espartano aterrada.

Me sentía débil sin fuerzas apenas para arrastarrme hasta la cocina donde salí a hacerme una infusión  y me desmayé.  Serían unos minutos... cuando conseguí ponerme en pie, me hice la infusión y me acurruqué en la cama como unos quince minutos más hasta que oí las llaves. La sensación de sentirme acompañada a partir de ahí fué lo que hizo que aguantara un poco más.

Tenía que salir corriendo cuando notaba una contracción, cada vez más espaciadas y menos fuertes, pero tenía pocos segundos para cruzar el pasillo... no recuerdo haber visto tanta sangre en mi vida.

Sé que no tenía que contar los trozos y dejé de hacerlo cuando me mareé... debatiendome entre mirar o  no martirizarme con esa imagen.  Tiré de la cadena en cuanto pude y con las pocas fuerzas que me quedaban ... lloré.
No sé cómo, llegué a la cama y unas horas después desperté. Espartano estaba a mi lado leyendo. Me sentía vacía... mi barriga ya no estaba hinchada, era como si nunca hubiera estado.

El martes pasó como un mal sueño. Como una pesadilla que parece que no acaba nunca. 

Antes de acostarme miré a Jaume... y pensé que era lo más bonito que había, que tanta inocencia y dulzura junta no se merecían que yo estuviera triste.  Y me fuí a dormir pensando que tengo que pasar esto, si tengo que pedir ayuda la pediré, pero no puedo pasarme los días llorando y pensando cómo habría sido.  No es justo para mí, ni para mi familía.
La noche fué como el día más intenso de una regla, pero de repente me sentía en paz.

El miércoles me desperté escuchando los pájaros por la ventana era un nuevo día... y estaba la mitad del proceso todavía.

3 comentarios:

  1. Dios ¡que horrible! No puedo si quiera imaginarlo.
    Mucho ánimo!

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  2. Tiene que haber sido muy duro,no me cabe duda. Un beso muy grande.

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  3. Qué duro Aurelia... Te envío un abrazo enorme.

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