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miércoles, 22 de octubre de 2014

los terrores nocturnos y pesadillas

No es nada nuevo que Jaume tenga pesadillas, pero últimamente notaba un a diferencia. había días en que un sólo abrazo y venir a la cama con nosotros era suficiente y en otros casos aún con los ojos abiertos seguía soñando.

Y por si alguien se ha encontrado en la misma situación, que sepa que son dos cosas diferentes. UN articulo de hace bastante tiempo, que leí por casualidad, me ha servido para darme cuenta. Lo comparto aunque el original lo encontrareís aquí.

¿Qué es?
Pesadilla: un sueño que provoca mucho miedo seguido de un despertar completo.
Terrores nocturnos: un sueño miedoso acompañado de un despertar sólo parcial desde una fase de sueño muy profundo.

¿Cuándo te percatas del fenómeno?
Pesadilla: cuando ya ha pasado y tu hijo se despierta y te habla sobre él.
Terrores nocturnos: mientras está teniendo lugar y el niño grita y se mueve agitado; después se tranquiliza y, al despertar, usualmente no recuerda lo que pasó.

Momento en que ocurre
Pesadilla: muy tarde en el período de sueño, en usualmente entre las cuatro y las seis de la mañana cuando los sueños son más vívidos.
Terrores nocturnos: cuando el sueño es muy profundo; generalmente, entre la una y las tres de la madrugada.

Aspecto y comportamiento del niño
Pesadilla: el niño llora y está muy asustado después de despertarse.
Terror nocturno: se sienta, se agita, hace movimientos extraños; llora, grita, gime, habla; tiene los ojos abiertos de par en par, el ritmo cardíaco acelerado y está sudoroso; el miedo y la confusión desaparecen cuando el niño despierta.

Reactividad
Pesadilla: en cuanto se despierta, el niño se da cuenta de tu presencia y se tranquiliza al verte o puede ir en tu búsqueda para que lo reconfortes.
Terror nocturno: el niño no parece darse cuenta de tu presencia y puede, incluso, intentar apartarte, gritando y agitándose todavía más si intentas inmovilizarlo.

Volver a conciliar el sueño
Pesadilla: es posible que le cueste volver a dormirse por lo asustado que está.
Terrores nocturnos: vuelve a conciliar el sueño rápidamente sin llegar a despertarse por completo.

Recuerdo de la experiencia
Pesadilla: suele recordar lo que ha soñado y puede hablar sobre ello.
Terror nocturno: no recuerda nada de lo que ha soñado ni tampoco la agitación o los gritos.

Las pesadillas y los terrores nocturnos van desapareciendo a medida que los niños crecen. Lo que no es habitual es que un niño tenga pesadillas o terrores nocturnos recurrentes durante un período de tiempo prolongado. Si estos episodios son muy frecuentes, acude al pediatra para pedirle orientación. La mejor estrategia suele ser simplemente esperar a que remitan.

3 comentarios:

  1. Espero que a Jaume se le pase pronto! Pobre, que mal rato debe pasar...

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  2. Que se le pase prontito!!! Tiene que angustiar mucho... Un besote.

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  3. Los terrores son horrorosos. Daniel tuvo alguno y recuerdo que le abrazaba muy fuerte mientras él chillaba y temblaba de miedo sin reconocerme. Era pura impotencia. Menos mal que sólo le pasó en contadas ocasiones y ya no ha vuelto a tener. Ivá, por ahora, no los ha tenido. Espero que a Jaume se le pase pronto

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