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sábado, 7 de noviembre de 2015

Aquello que te aleja del propósito del día anterior.

Admito que no me acabo de organizar del todo para encontrar el equilibrio entre el trabajo, el ocio y la vida familiar, pero no me doy por vencida. No puedo tirar la toalla.

Es complicado poder mantener el orden de las prioridades, porque de repente cada día, sucede algo que abismalmente te aleja del propósito del día anterior.
Como que se estropee el coche, y además de soltar una paaaasta en el taller, te quedes sin coche varios días. Lo que supone reorganizar la agenda y ir al trabajo al ritmo y horario de los compañeros, ajustar las compras al poco tiempo que queda de espacio despues de recoger a Jaume del cole, y con ello sacrificar el tiempo que dedico a mí misma, como salir a correr, porque durante tiempo que pierdo en el desplazamiento andando, no puedo estar en casa preparando la cena y tendiendo una lavadora. Todo se acumula aunque los dos adultos de la casa pongais el más absoluto empeño.

Diréis, si no es nada, bueno, pues pongamos otro maravilloso ejemplo, como cuando el peque se pone enfermo. Que no dispongas de abuelos y tus hermanas también están trabajando o tienen más hijos. Pongamos que este mes ya se ha puesto enfermo dos veces más. Qué? a que mola el plan? Buaf, ir a tu jefe a pedirle días, y trabajarlos luego sin descanso para recuperar las horas.... eso es la bomba.

La agenda, aiiiiiiiiis esa que se tacha en boli porque se reajusta a todas horas.
Sería de cobardes culpar al tiempo. El tiempo y las horas son las que son. Lo malo es que lo que pretendemos exprimir con cada minuto. Es imposible.

Quizás pueda algún día pueda levantarme exageradamente pronto, pero no es un ritmo llevadero para diario. Y eso que por la mañanas antes de irme al cole, está la casa recogida y la comida medio hecha

¿donde queda el tiempo para los imprevistos? ¿ en qué cajón está guardado?

-Y el ocio?
- el queeee???!!
- OCIO, TIEMPO LIBRE.!
- Ah, no de eso no necesitamos los padres gracias.

Si es cierto que no pasa nada si un dia no pones la lavadora, o no friegas el baño, o no recoges... pero se amontonan.
Y así pasan los días... puedes quejarte, o puedes tirarte encima de la cama de tu hijo para comértelo a besos. O salir a correr media horita.
De que humor acabar el día si que está en nuestras manos.... No?

2 comentarios:

  1. Jolín nena... a ver si mejor la cosa... Realmente, no sé qué decir :(

    Besos

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    Respuestas
    1. nada... esto es cuestión de adaptarse... pero mientras tanto quejarse es gratis jajaja

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